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CASABLANCA, AMADO PUEBLITO
condenaré a muerte a todo aquel
que intente prevenirme de la rosa
cualquiera que rompa el hechizo
de una puesta de sol será penitente
por los siglos de los siglos.
tu luz no...
roídos veleros
descargan su miseria
entre sorbos de ron y mi nostalgia.
tu luz no...
es la bendición de un puñado de amor
en la cima
quien te acerca al poema
trasmutado a beso
lejos del labio
y la sonoridad de los puentes...
(Habana, 1995)
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